Todo lo que hay que saber sobre los empastes en los dientes de leche de los niños

Todo lo que hay que saber sobre los empastes en los dientes de leche de los niños

Los dientes y muelas de leche, igual que los definitivos, tienen una serie de funciones que cumplir: masticar (incidir, cortar, moler), servir de apoyo en la pronunciación de ciertos sonidos, y también una función social, pues intervienen en la sonrisa, en la autoestima.

Seguramente será injusto pero cuando en la fila del colegio vemos que un niño tiene los dientes negros no nos causa muy buena impresión. Finalmente, los dientes de leche están guardando el espacio que necesitarán los definitivos.

Qué hacer si aparece una caries en los dientes de leche

Cuando a un diente de leche le sale una caries no sólo se puede sino que se debe arreglar, en la medida de lo posible. Empastar un diente consiste en eliminar el tejido en mal estado y sustituirlo por un material artificial que permita al diente seguir realizando su función. Es sorprendente cómo el tejido más duro que existe en el organismo, mucho más que los huesos, se queda con la misma consistencia blanda y pegajosa que tiene la miga de pan cuando es atacado por las bacterias.

Después de limpiar colocamos un material artificial en estado deformable (como plastilina) y que quede endurecido en ese hueco que hemos limpiado previamente. Normalmente endurecen gracias a la luz emitida por una lámpara especial.

Cómo se empasta un diente de leche

La técnica utilizada variará dependiendo de cuánto diente se ha perdido y de la edad  y colaboración del pequeño paciente. En niños muy pequeños se realizan técnicas que la OMS reconoce como ART o (TRA en español, ‘técnicas de restauración atraumática’), que consiste en limpiar con un instrumento muy pequeño llamado cucharilla, sin turbina (‘torno’), y sin anestesia porque limpiando manualmente nos evitamos todas las molestias que implica la utilización de instrumental rotatorio. Es decir, ‘rascamos’ el tejido en mal estado y no es necesario ni la anestesia, ni el torno ni sprays con agua, cosas que incomodan mucho a los niños pequeños.

Colocamos un material a base de cemento de vidrio, que tiene la ventaja de que libera flúor en los límites entre empaste y diente y dificulta así que salga una nueva caries alrededor del empaste. Pero nunca puede considerarse que estas restauraciones sean definitivas. Ayudan a disminuir el progreso de la caries, pero no restituyen la anatomía ni la estética,cosa que sí se puede conseguir en niños mayores.

En niños mayores sí hay que anestesiar porque vamos a entrar en zonas de la muela ya más profundas. Vamos a intentar limpiar mucho mejor, necesitamos más tiempo de trabajo y mejores condiciones. El material empleado normalmente es composite, que se inserta por capas en el interior del diente y cada capa se endurece con la lámpara por separado.

En cualquiera de los casos un diente con caries o un diente empastado son factores de riesgo para caries futuras. Es imprescindible una visita al dentista cada 6 meses para asegurarnos de que no vayan a salir caries. Cuanto antes salen, peor pronóstico tienen.

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¿A qué edad se empiezan a caer los dientes de leche del niño?

¿A qué edad se empiezan a caer los dientes de leche del niño?

Los primeros dientes temporales en caer son precisamente los primeros que le salieron, es decir, los incisivos inferiores (los últimos, los segundos molares superiores).

A los 6 años sale la primera muela definitiva, justo por detrás de las de leche (como ésta no hace caer a ningún diente, suele pasar desapercibida).

A los 6 años empiezan a caer los primeros dientes de leche. Si es niña, probablemente ocurra antes, sobre los 5 años.

Progresivamente le irán saliendo las restantes piezas permanentes (32 en total), hasta los 12 años de edad.

A esta edad debe cepillarse los dientes solo, aunque conviene hacer un “repaso” paterno en el cepillado nocturno para llegar bien a las muelas definitivas, al menos hasta los 8 años.

Las piezas dentales tienen cien superficies y un niño sin ayuda no puede limpiarse bien ni la tercera parte de ellas”, argumenta Camila Palma.

Algunos expertos dicen que un niño está listo para cepillarse solo cuando es capaz de hacerse el nudo del zapato.

Ya puede utilizar pasta de dientes de adulto porque no se la tragará. Consulta al odontopediatra si debe usar algún colutorio.

Y recuerda:

El picoteo continuo está desaconsejado. Ten presente que la persistencia de azúcar en los dientes es más peligrosa que la cantidad.

Evita que ingiera azúcares a deshoras y dile que se cepille o al menos que se enjuague la boca cuando los tome.

 

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