7 malos hábitos que están dañando tu salud dental

7 malos hábitos que están dañando tu salud dental

Practicas un buen cuidado dental: te cepillas los dientes todos los días, usas hilo dental con regularidad y visitas al dentista periódicamente. Sin embargo, es probable que cometas algunos hábitos que dañan tus dientes más de lo que crees.

Morderse las uñas

Puede dañar los dientes e impactar tu mandíbula. Colocar la mandíbula durante largos periodos de tiempo en una posición sobresaliente puede ejercer presión sobre ella, lo cual está asociado con una posible disfunción.

Solución: Aplicar sobre las uñas esmalte con sabor amargo podría controlar este mal hábito. Si notas que lo repites, trata de mantener los dedos ocupados.

Excederse en el cepillado de los dientes

Hacerlo durante dos minutos dos veces al día es positivo para tu salud dental. Sin embargo, asegúrate de tener cuidado. El cepillado con un cepillo de dientes muy rígido, o el cepillado demasiado duro, puede dañar los dientes e irritar las encías.

Solución: Utiliza un cepillo de dientes suave que tenga el  sello de Asociación Dental Americana (ADA, por sus siglas en inglés).

Apretar los dientes en exceso

Esto puede fisurar los dientes, causar sensibilidad muscular o dolor en las articulaciones. También puedes sentir que se te dificulta abrir la boca o, incluso, masticar con dolor.

Solución: “Los ejercicios de relajación hacen una importante diferencia. También es útil un protector bucal, ya que se dañarán menos los dientes, e incluso, se dormirá mejor”.

Masticar cubitos de hielo

El esmalte dental, al igual que el hielo, es un cristal. Cuando empujas dos cristales uno contra otro, uno de ellos se romperá. La mayor parte del tiempo el hielo es el que se deshace, pero a veces el diente o el relleno lo hará.

Solución: Bebe bebidas refrigeradas sin hielo.

Comer demasiados alimentos azucarados

Los alimentos azucarados y bebidas exponen tus dientes a las caries. Cuando los consumes, las bacterias producen un ácido que los perjudica.

Solución: Procura comer comidas equilibradas para sentirte más satisfecho durante mayor tiempo. Si necesitas un aperitivo, prueba uno bajo en grasa y azúcar. Si ocasionalmente te complace algo dulce, toma un gran vaso de agua para enjuagar los sobrantes.

Utilizar tus dientes “como si fuesen herramientas”

Cuando lo haces, arriesgas tus dientes a agrietarse, dañar la mandíbula o  tragar accidentalmente algo que no debes. Recuerda: los dientes fueron hechos para comer no para utilizarse como tijeras o sujetar las cosas cuando las manos están llenas.

Solución: Detente y encuentra algo o alguien que te ayude. Tu boca te lo agradecerá.

Cepillarse y enjuagarse los dientes de forma incorrecta

Algunas personas se cepillan los dientes, usan hilo dental y se lavan los dientes regularmente, pero no lo suficiente..

Solución: Cepíllate dos veces al día, y asegúrate de reemplazar tu cepillo de dientes cada tres o cuatro meses.

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Malos hábitos que perjudican la salud dental de nuestros hijos

Malos hábitos que perjudican la salud dental de nuestros hijos

Los niños deben cuidar su boca desde pequeños. Podemos ayudar a nuestros hijos enseñándoles a abandonar malos hábitos que dañan sus dientes y a adoptar una higiene adecuada. Nuestro ejemplo, como en todo, es fundamental.

El cuidado de la boca no empieza con la primera caries. Es importante vigilar la salud de los dientes desde el primer momento: prevenir problemas dentales es mucho más sencillo que curarlos. Para lograrlo debemos erradicar los malos hábitos (algunos compartidos por padres e hijos) y animar a nuestros hijos a adoptar rutinas básicas de higiene. ¿Cuáles son los malos hábitos para los dientes más frecuentes?.

Una higiene dental deficiente

No cepillarse los dientes después de cada comida o hacerlo insuficientemente está en el origen de las temidas caries, porque permite que el azúcar se quede demasiado tiempo en la boca

Cómo actuar
  • Cepillarse los dientes justo después de cada comida (imprescindiblemente por la noche) y, si es posible, también después de comer productos dulces.
  • Utilizar cepillos y pastas infantiles, con menos flúor que las de los adultos, hasta los doce años. Un exceso de flúor puede generar antiestéticas manchas en los dientes.
  • Hay que cepillarse durante al menos cinco minutos y siempre desde la encía al diente. Solo en las caras triturantes de las muelas está aconsejado el cepillado lateral.
  • Si el niño come esporádicamente en un lugar donde no puede lavarse los dientes (como una excursión) podemos darle una manzana de postre, o caramelos o chicles anticaries, como solución puntual.

Chuparse el dedo

La presión continuada del dedo en el cielo de la boca deforma la arcada dentaria superior. Si el hábito se abandona pronto lo normal es que, con el crecimiento, el paladar recupere su forma original de manera espontánea. Si el niño sigue chupándose el dedo pasados los cuatro años, tiene más posibilidades de necesitar ortodoncia en el futuro. Con el chupete también se ejerce una presión continua en el paladar superior con los mismos resultados. No obstante, hay chupetes anatómicos que pueden minimizar los efectos.

Cómo actuar

El reflejo de succión calma al niño. Por eso, cuando no abandona el hábito espontáneamente hay que preguntarse si está ansioso o tiene problemas. La educación y la paciencia son más efectivas que cualquier líquido de sabor horripilante. Los métodos como impregnar el dedo con un líquido amargo o recriminar insistentemente esta costumbre son ineficaces.

Mojar el chupete en azúcar

Cada vez es menos frecuente, pero aún existe la costumbre de mojar el chupete en azúcar (o miel, que está contraindicada en los primeros meses) para calmar a los más pequeños. Es una pésima costumbre que puede generar numerosas caries infantiles.

Cómo actuar

No hacerlo. Podemos calmarlo paseándolo, jugando con él…

Dieta con exceso de azúcares

Tanto los azúcares refinados como los alimentos muy ácidos (ciertos zumos de frutas, por ejemplo), ponen en peligro la salud de los dientes. Si los tomamos, deberíamos cepillarnos los dientes inmediatamente después.

Cómo actuar

A partir de los tres años podemos sustituir las golosinas por frutos secos. Si no las podamos evitar, animaremos al niño a cepillarse los dientes lo antes posible. Haremos lo mismo con los dulces, mejor artesanales que industriales y los reservaremos, igual que los zumos, para momentos ocasionales. Es mejor darles la fruta entera porque tiene menos azúcares, y más vitaminas, minerales y fibra, y ayuda a la autolimpieza de la boca.

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