Cómo prevenir el sangrado de encías

Cómo prevenir el sangrado de encías

Las encías sanas no sangran, de modo que si te sangran durante el cepillado o cuando usas el hilo dental, no es normal. Podría ser uno de los primeros signos de enfermedad gingival. Si te sangran las encías, asegúrate de comentárselo a tu dentista.

Hay una serie de posibles causas para el sangrado de las encías: una nueva rutina bucal, cepillarse demasiado, demasiado fuerte o demasiado suave o algunos medicamentos. A menudo, el sangrado de las encías puede estar causado por la acumulación de placa bacteriana por encima, alrededor y entre los dientes. Si no se elimina (normalmente mediante el cepillado) estas bacterias pueden irritar tus encías y causar su sangrado.

Hay seis simples pasos que puedes seguir en tu rutina de cuidado bucal para reducir el riesgo de sangrado al cepillarte.

Dos veces al día, por dos minutos

El cepillado ayuda a eliminar la placa bacteriana y las partículas de comida que, si se acumulan encima, alrededor o entre los dientes, pueden llegar a irritar las encías y causar problemas como la gingivitis. Cepíllate los dientes dos veces al día durante dos minutos idealmente con una pasta de dientes con flúor.

No te dejes ningún rincón

Asegúrate de limpiar todos los rincones de tu boca, incluso las zonas de difícil acceso como entre diente y diente. Muévete de forma metódica por la boca y limpia tanto las superficies interiores como las exteriores de todos los dientes (superior e inferior) así como la superficie de las muelas que se emplea para masticar. También puedes preguntarle a tu dentista la mejor forma de cepillarte los dientes.

Con cuidado

Cuando te limpias los dientes, fuerte no siempre es lo mejor. De hecho, cepillarte demasiado fuerte o demasiadas veces o con un cepillo gastado, puede dañar el esmalte, así que cepíllate con cuidado. También te recomendamos que cambies tu cepillo de dientes cada tres meses.

Por todos los escondites

Utiliza movimientos circulares o elípticos e inclina el cepillo con el cabezal hacia abajo en un ángulo de 45 grados. Esto ayuda a limpiar la línea de las encías (la zona en la que la encía se une con el diente). Para las superficies internas de tus dientes frontales, coloca el cepillo en posición vertical y utiliza la parte frontal para realizar pequeñas cepilladas circulares.

No olvides las encías y las zonas entre los dientes

La línea de las encías es propensa a la acumulación de placa bacteriana dañina. Céntrate especialmente en eliminar la placa de esta zona, así como de los espacios que hay entre tus dientes. Junto con el uso regular del hilo dental o de cepillos interdentales, esto puede ayudarte a controlar la acumulación de placa.

Y no te olvides de la lengua

Una buena higiene oral no se limita a tus dientes y tus encías. Cepillar con suavidad la lengua también puede ayudarte a refrescar tu aliento y a limpiar tu boca gracias a la eliminación de bacteria.

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